Esta semana leí que UPyD va a tratar de abrir una comisión para revisar los atentados del 11-M, si a eso le sumamos que también esta misma semana encontraron un zulo de ETA con explosivos, la Presidenta del ínclito partido debe estar en el séptimo cielo porque detrás de toda esa panderetada de Unión, Progreso y Democracia no existe más que crear dos cismas entre los ciudadanos: Uno, que ya tenemos por cerrado, porque así lo juzgó un tribunal legítimo, el de los atentados en Madrid. Y el otro: un cisma que no se saca de la cabeza y es hiperrentable para sus nuevos aliados, ETA.
Esta política que fue condenada al ostracismo de Bruselas, que no fue capaz de encajar que le ganaran las primarias para ser la presidenta del PSE, se rodeó crispada de rencor de unos súbditos para empezar ahora lo que no pudo por aquel entonces. La amargura de sus compañeros del PSOE que no querían comulgar con sus ruedas de molino, la arrastraron hasta convertirla dentro de su propio partido en la “Gran Soberana” no permitiendo marejadilla alguna en su seno so pena de tarjeta roja, expediente y expulsión como está ya documentado y explicado por viejos miembros, ilusionados pero ingenuos que han hablado cuando han abandonado o han sido retirados de la carrera política por el Consejo de Dirección de UPyD que por supuesto en última instancia todo él es la señora Díez.
Y pueden hablar de normas y regímenes internos pero en cierto momento cuando alguien propuso casi susurrando que sería conveniente cambiar a la líder, rodaron cabezas, saltándose regímenes, normas, conductas, etc. Yo soy la Soberana y mi palabra es la ley y así fue, aquí la tenemos con cuatro diputados, más lideresa que la propia Esperanza, más derechona que la Botella, más rencorosa que los perros de Aznar que aún deben estar ladrando por las esquinas.
Y ahora su grupo en vez de arrimar el hombro con los progresistas se junta con los Populares creyéndose ella la UCD, cuando no es más que otra populista que se va a dedicar a echar más mierda a un tema que posiblemente tarde tiempo en cicatrizar pero ella esperará desde su púlpito, inquieta y amenazante, cualquier mínimo brote de pus.

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