Luis Landero no es un escritor demasiado prólifico pero a veces tiene párrafos tan memorables como este. Extraído de su novela "El Guitarrista", invita a una íntima reflexión.
«Quizá yo empezaba a intuir que así es como la vida nos mueve y nos enreda, y nos fatiga sin desmayo, porque si no alcanzamos lo que anhelamos, el corazón lo perseguirá cada vez con más saña, pero si lo logramos, o creemos lograrlo, añoraremos el anhelo que poníamos en la persecución. Porque otra de las trampas de la vida que acaso me tocó descubrir es la de poner el sueño al alcance de la nostalgia, de hacernos creer que el tiempo nos ha robado todo lo que nunca tuvimos, de forma que la sensación de plenitud va siempre unida a un cierto sentimiento de pérdida. Y en todas partes encontramos las huellas de lo que nos arrebataron o nos prometieron, incitándonos así a la búsqueda pero condenándonos sólo al carroñeo sentimental. Y quizá por eso el tiempo más propicio para que ese espejismo nos parezca próximo y real sea la espera, cuando las promesas están intactas y todo está por suceder pero nada se ha consumado aún. Cuando todo se hace y se deshace en un trajín de instantes que, como las olas del mar, nunca empiezan ni nunca tienen fin.»
©Luis Landero, 2002

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