
Machado dijo: “España de charanga y pandereta, devota de Frascuelo y de María”. Otro poeta, Cesar Vallejo, no mucho más tarde escribiría: “…si no veis a nadie, si os asustan los lápices sin punta, si la madre España cae – digo, es un decir, salid niños del mundo; id a buscarla!...”
Ahora tenemos una España que sigue siendo de charanga y pandereta y que cae y ya no es sólo un decir, cae a velocidades de vértigo.
Este país que siempre ha sido un rompecabezas, con Generales golpistas, Reyes cobardes, Caudillos eternos, cleros repugnantes, republicanos truncados, nacionales absurdos, anarquistas vencidos, nacionalistas desorientados, terroristas obstinados; país del PER, el ERE, el AVE, la RENFE, el IBI, el ICO, el IRPF, el IVA y el AVE, del INEM y del BBVA, todo tan junto que pareciera afectar a todos pero muchos están desafectados y otros persisten hundidos en la memoria de alguno de estos acrónimos.
Este país que lleva en ambulancia a su propia sanidad pública, a una UCI donde algunos creen que todavía se le puede inyectar atropina y donde otros esperan con mal disimulada complacencia los minutos para hacerle un digno entierro y dar salvas a un sistema sanitario de MasterCard.
País -algunos ya dicen que pertenece a una Unión que no es sino un protectorado Alemán-, que no sabe buscar su sitio en el exterior dando vueltas sobre sí mismo sin mirar hacia adelante pendiente de las debacles de Grecia y Portugal preguntándose ¿Cuándo me tocará a mí? dando la impresión de que gobierno, oposición, sindicatos, patronales huyen del fuego por la primera salida de incendios que encuentran.
El pueblo cree que todos los antes mencionados están buscando y tomando medidas y adoptando soluciones ante el descalabro, pero en nuestro fuero interno sabemos que eso es un espejismo, una falacia más a la que ya nos tienen acostumbrados, están haciendo de sus mentiras su mayor virtud.
No es esto un retrato apocalíptico, esto es una REALIDAD, es hora de emprender otro rumbo. Veo con asombro como Argentina, Uruguay y Brasil se superponen a sus dificultades aún dentro de sus contextos socio-políticos, parece que aquí rememos a contracorriente.
Es hora, como dijo César Vallejo, de ir a buscar a esa madre que cae.
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